Lute Fernández: «Los profesionales que trabajan en la educación musical, han de tener unas condiciones laborales dignas»

València,

Hoy entrevistamos a Lute Fernández, vocal de la FSMCV, y hablamos sobre la situación de los estudios musicales en la Comunidad Valenciana y las reivindicaciones que la FSMCV tiene sobre esta materia.

Este año se ha producido un acercamiento entre la Conselleria de Cultura y la FSMCV y uno de los principales temas en los que se está trabajando es la elaboración de un mapa de las enseñanzas musicales en nuestra Comunitat que permita reconducir la situación de los estudios de música. ¿Esto qué comporta?

Era y es una reivindicación de la Federación, afortunadamente parece que la Conselleria va tomando conciencia de lo que significan las sociedades musicales en la Comunitat Valenciana. Esto comporta un cambio trascendental que hay que ver en positivo, es una herramienta que permitirá conocer la realidad y poner en valor todo nuestro movimiento educativo.

¿Cuál es el objetivo de este nuevo mapa de enseñanzas musicales?

Conocer la realidad de nuestro territorio y poder organizar un sistema educativo que atienda a las necesidades de los centros educativos y por supuesto con una correcta financiación. Si no es así, no cumpliremos el objetivo.

En redes sociales se alzó la voz de alarma al considerarse que este nuevo mapa podría conllevar asociados despidos de profesores, principalmente en el grado elemental. ¿Cuál es la posición de la FSMCV con respecto a esto?

La competencia para organizar el grado elemental es de la administración. Han de ser los responsables de educación quienes tomen las decisiones que crean convenientes.

Para la FSMCV, los profesionales que trabajan en la educación musical, han de tener unas condiciones laborales dignas. No sólo queremos que se mantengan los puestos de trabajo, sino que aumenten, para conseguir un sistema de calidad y dejar atrás de una vez la precariedad laboral.

Otra de las acciones que se han puesto en marcha este año desde la FSMCV junto a la Conselleria es el nuevo modelo de Escuelas de Música, que promueve una práctica amateur y grupal que permita la profesionalización de sus usuarios, pero que no esté orientado exclusivamente a la misma, como pasa actualmente en la mayoría de centros de las sociedades musicales. ¿Qué beneficios reportará esta medida?

Todos festejamos cuando nuestros chicos y chicas aprueban el acceso al grado medio. Nos sentimos orgullosos y reconfortados. Nuestro sistema funciona, nuestra escuela es la mejor y nuestros profesores unos fuera de serie.

Pero cuando ese chico o chica deja los estudios porque sencillamente no puede con la carga lectiva, o también sencillamente, porque no quiere ser profesional, a mitad de estudios de esa etapa, entonces no hay fiesta que valga. Entonces lo que hay es una sensación de fracaso que el sistema impone.

Desgraciadamente esto ocurre en la mayoría de casos. Son muchos más los que no terminan que los que lo hacen. Y el sistema les impone que son unos y unas fracasados. Y los perdemos para siempre. Hay que romper con esa sensación de fracaso. Hay que hacer que todos esos chicos y chicas, que tienen un nivel fantástico para nuestras bandas, orquestas y grupos de cámara y de música pop y otras tendencias, se queden en nuestras sociedades musicales disfrutando de la práctica de la música.

Para ello hace falta un nuevo paradigma en nuestras escuelas: No solo la titulación da la satisfacción. El amateurismo también es satisfactorio (incluso a veces más satisfactorio).

Uno de los temas más importantes en estos momentos es el del nuevo convenio colectivo de las Escuelas de Música. La petición de la FSMCV a la Conselleria es que se ofrezca una mayor financiación que permita cubrir las necesidades reales de las escuelas y que los pagos se acerquen al modelo de un convenio y no al de las subvenciones como se realizan actualmente. ¿Cómo afectará esto a las Escuelas de Música?

Es otra de las reivindicaciones que forman parte del programa electoral de la FSMCV. Si conseguimos un convenio y una financiación adecuada, nuestra realidad se verá afectada muy positivamente.

Un convenio colectivo es un acuerdo suscrito entre los representantes de los trabajadores y empresarios. Estamos hablando de salarios, jornada, descansos, vacaciones, en definitiva, de derechos y dignidad laboral. Tenemos que abrir cauces de diálogo entre trabajadores y responsables de las SSMM para que se dé una buena negociación. Sin duda, esto necesita más recursos económicos.

Pienso que el sistema de subvenciones no respondería a este proyecto tan ambicioso. Tendría que darse un cambio de modelo para llevar a cabo estas iniciativas que nos permitan cubrir las necesidades reales de las escuelas de música. La Conselleria demostraría un alto grado de sensibilidad  con nuestro movimiento y las personas que lo conforman, si adoptase un modelo de convenio. Pasaríamos de las subvenciones discrecionales a un compromiso con eficacia jurídica, es decir, las partes deben cumplir el acuerdo suscrito.

Sinceramente, es un momento histórico que no podemos desaprovechar. Hay que situar a nuestras sociedades musicales y lo que representan en el lugar que merecen. ¡¡¡Y vamos a conseguirlo!!!