José Franch-Ballester «La actuación que más me ha marcado fue mi primera vez como clarinete solista con la banda de mi pueblo»

Moncofa,

José Franch-Ballester (Moncofa, 1980) es uno de nuestros músicos más internacionales. En septiembre comenzará a trabajar como profesor asistente de Clarinete y Música de Cámara en la Universidad British Columbia en Vancouver (Canadá).  A pesar de su juventud, su carrera como clarinetista le ha llevado a orquestas de todo el mundo como la BBC Concert Orchestra, la Princeton Symphony Orchestra,la  Santa Barbara Chamber Orchestra, la Malaysian Philharmonic Orchestra o, ya en nuestro país, Orquestas como la de Valencia o la de RTVE entre muchas otras. Su labor también se ha visto reconocida desde muy pronto con numerosos premios como el Primer Premio en 2004 en el Young Concert Artists International Auditions en Nueva York o el prestigioso Avery Fisher Career Grant que recibió en 2008.

¿A qué edad comenzaste a sentir interés por la música?

Recuerdo empezar a sentir interés por la música desde muy niño. Y sobre todo gracias a la gran influencia de mis familiares, muchos de ellos músicos, que desde que tenía una temprana edad empezaron a iniciarme y a hacerme sentir que la música era una parte muy especial en mi vida.

¿Soñabas con ser un músico profesional o comenzó como una afición?

Desde pequeño soñaba con ser músico, no en ser profesional, o tener una titulación como un máster, … mi sueño era el de viajar con mi clarinete por todo el mundo y compartir mi música con gente de diferentes países y culturas al mismo tiempo que yo aprendía de ellos. Y, de una forma mágica, es lo que he estado haciendo desde entonces. Cada viaje, concierto, cada reto, me hace estar agradecido con esta maravillosa oportunidad que me ha dado la vida.

«Mi sueño era el de viajar con mi clarinete por todo el mundo y compartir mi música con gente de diferentes países y culturas»

En 2008 recibiste el prestigioso premio Avery Fisher Career Grant. ¿Qué significó para ti recibir un galardón cómo éste?

Este premio lo otorga el Lincoln Center de Nueva York para premiar la carrera que desarrollan jóvenes músicos alrededor de EEUU. Nadie se puede presentar y nadie sabe que está nominado o que lo están observando. En mi caso mis managers en NY me citaron en sus oficinas y, mientras estaba reunido con ellos, llamaron a su teléfono y escuché que dijeron que estaba ahí y me dijeron que alguien quería hablar conmigo. Cuando me puse al teléfono, un representante del Lincoln Center me comunicó que me habían otorgado el premio. En esos momentos no pude reaccionar porque no me lo esperaba. La verdad es que me llenó de alegría ver que una institución tan importante reconocía mi trayectoria y al mismo tiempo esto proporcionó un cambio muy importante en mi carrera.

Actualmente, eres reconocido como uno de los mejores clarinetistas del mundo, se te compara incluso con Benny Goodman, ¿cómo vives esto?

Intento no pensar en ello y concentrar todas mis energías en mi estudio diario, proyectos y la gran responsabilidad que tengo como profesor.

De las cientos de actuaciones que has realizado, si pudieras escoger una, ¿cuál sería la que más te ha marcado?

De cierta forma, cada una de ellas lo han hecho, pero si tuviera que quedarme con una sería cuando a los 14 años toqué como clarinete solista por primera vez en la banda de música de mi pueblo, Moncofa. Había un solo muy importante de clarinete y cuando terminó el concierto, mi abuelo vino a mí emocionado y con lagrimas en sus ojos y me dijo unas palabras que nunca olvidaré. Es como si hubiera podido intuir el futuro que me esperaba.

¿Qué personas te han inspirado y te inspiran en tu carrera?

El esfuerzo, dedicación y ganas de superación de mi padre. Todos los profesores que he tenido en esta vida y en especial a todas estas personas que, sin obtener reconocimientos a lo largo de su vida, siguen luchando, estudiando y queriendo superarse.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu profesión?

El poder compartir lo que haces, el poder hacer sentir a las personas que te están escuchando lo que estás sintiendo en ese momento, viajar, aprender de muchas culturas, el poder enseñar todo lo que sabes y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo y queriendo siempre superarte.

«La música es muy personal pero, al mismo tiempo, tenemos que ser muy flexibles para trabajar en equipo, para compartir, ayudar y hacer que a través de ella tengamos un mundo mejor.»

¿Qué consejo le darías a los jóvenes que se están iniciando en la música y que sueñan con dedicarse profesionalmente a ella?

Ante todo les diría que sean disciplinados, que trabajen duramente e inteligentemente, que sepan que esa forma de prepararse constantemente lleva toda una vida, siendo un trabajo a largo plazo. La música es muy personal pero, al mismo tiempo, tenemos que ser muy flexibles para trabajar en equipo, para compartir, ayudar y hacer que a través de ella tengamos un mundo mejor. Que nunca dejen de soñar, aunque estos sueños no se hagan realidad, que el mismo camino que realicen buscando la superación y todas las experiencias que conlleve sean ese sueño, esa ilusión de alcanzar estos sueños que en la vida real asoman como la punta de un iceberg, asumiendo que esa gran parte que está escondida debajo del agua, está repleta de sacrificio, obstáculos y un afán por mejorar y por el deseo de querer continuar con este camino. Y, finalmente, que no tengan miedo a las críticas, a ser únicos y que su sinceridad les lleve a encontrar su propia voz.

¿Cuáles son tus próximos retos?

Mi próximo gran reto es el de empezar este septiembre como Profesor Asistente en la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver, Canadá. Donde tendré una gran responsabilidad, no sólo impartiendo clases, sino además coordinando el departamento de viento madera junto al gran equipo de profesionales que tiene la universidad para seguir dando forma y crear un proyecto educativo que sea un referente internacional.