Sociedades Musicales e Igualdad de Género

Por Pedro Rodríguez, Presidente de la FSMCV,

Hay hechos que ocurren a lo largo de nuestra vida y que marcan para siempre a la sociedad que nos rodea. En días pasados comentaba con algunos compañeros la influencia del 15-M sobre nuestro entorno. Hay quién no quiere reconocerlo y cree que seguimos viviendo en la España anterior al 15 de mayo de 2011, pero no es así, el mundo ha cambiado.

En días pasados cayeron en mis manos dos programas electorales de otras tantas candidaturas a presidir dos entidades valencianas de amplio raigambre. Por una parte la del Ateneo Mercantil de Valencia y por otra la de la Asociación Empresarial de Oficinas y Despachos de la Comunitat Valenciana. Ambas candidaturas tenían varias cosas en común que me hicieron pensar. En primer lugar que los puntos emblemáticos de ambas eran para referirse a la transparencia y cercanía al asociado. Hasta tres puntos del programa en una de ellas y hasta cinco epígrafes en la otra hablaban de estos temas. Y no estaban perdidos por el fondo de los enunciados de pretendido cumplimiento, no. Eran, en ambos casos, los primeros mensajes de la lista. También en nuestra Federación, en octubre de 2014, los dos ejes centrales del programa electoral que presentamos en Villena fueron la transparencia y la cercanía al asociado. Si que hemos cambiado pues, si.

Pero en un día como hoy, 8 de marzo, no quería referirme a esta coincidencia programática sino a otro hecho que también me llamó la atención, y es que ambas candidaturas estaban encabezadas por mujeres. Carmen De Rosa y Carmen Pleite han conseguido liderar, ambas, entidades que a buen seguro que en su historia han tenido a muchos más presidentes hombre que presidentas mujeres, como nos ocurre a tantísimas otras entidades. Y seguro que no han llegado a ese puesto de poder por su coincidencia en nombre con la gitana de fiero temperamento de la obra de Merimee y la ópera de Bizet. Seguro que ha sido, como siempre pasa con las mujeres, porque se lo han ganado a pulso y porque han demostrado mucho más de lo que ha tenido que demostrar cualquier hombre para triunfar. Pero el mundo ha cambiado, y las mujeres ya están ahí.

«Hoy más de la mitad de la juventud de nuestras escuelas son niñas o mujeres»

Hace casi 30 años, allá por los 90 del siglo pasado, en el I Congreso de Sociedades Musicales hubo una ponencia que trabajó el tema de mujer y juventud, y que resaltó la poca presencia femenina en nuestras juntas directivas e incluso en las plantillas de nuestras bandas de música, recomendando cambios necesarios para revertir esa situación injusta. Largo camino el recorrido desde entonces, pero fructífero. Hoy más de la mitad de la juventud de nuestras escuelas son niñas o mujeres y, por debajo de los 20 años, las plantillas de personas músicos están también compensadas en un muy ajustado 50%. El que por encima de los 20 años no sea así no es más que una herencia del pasado que año tras año va a ir cayendo y elevando ese listón de edad igualitaria en nuestros archivos. El mundo, también el de las bandas de música, ha cambiado.

Decimos muchas veces que las sociedades musicales somos fiel reflejo de nuestra sociedad. Tenemos tantos negros, blancos, ricos, pobres, azules, rojos, morados, verdes o naranjas como los tiene nuestro entorno social y político, y en esto de la representación femenina no íbamos a ser diferentes. Hoy día las barreras de género se han roto a nivel educativo y hay tantas alumnas como alumnos en los diferentes sistemas educativos: formal, no formal e informal.

Pero sigue habiendo una asignatura pendiente en el ámbito al que nos estamos refiriendo: el número de mujeres que alcanzan puestos destacados. Empresarias, científicas, directoras de unidades de negocio, y en nuestro ámbito, directoras de escuelas, de bandas y orquestas, presidentas de sociedad musical, compositoras… Mujeres que destacan, que lideran. Siguen habiendo muy pocas. En esto hemos cambiado menos.

Anteayer 6 de marzo hubo un encuentro en la capital con presencia de científicas y empresarias para hablar de las barreras que siguen presentes en la sociedad y que impiden alcanzar la igualdad a esos niveles de la cadena de valor humano en las organizaciones. De las intervenciones que allí se realizaron, saque una conclusión que me ha llevado a escribir este artículo. Una mujer relató emocionada su difícil experiencia vital personal y los problemas que como madre soltera había tenido que vencer, llevándome a la reflexión con la que he comenzado estas líneas.

«Pero sigue habiendo una asignatura pendiente en el ámbito al que nos estamos refiriendo: el número de mujeres que alcanzan puestos destacados.»

Como hipérbole o metáfora vinieron a mi cabeza, el 11 de septiembre de 2001 y los atentados de las Torres Gemelas de New York, con certeza, porque desde aquel 11-S fatídico, el mundo cambió en muchos otros aspectos… y la prensa cambió, y todos cambiamos en algo muy concreto que fue en ponerle cara al dolor, en ponerle rostro, nombre y apellidos, a las situaciones que por afectar a mucha gente, en ocasiones, nos pasaban desapercibidas o nos hacían alzar los hombros de manera despreocupada. La prensa mundial trato el 11-S de manera, que desde entonces, las historias personales de la gente anónima han pasado a tener valor, mucho valor, por su poder de fijar el hecho, la injusticia, de que no se produzca el olvido.

A los que tenéis claro porque debe haber igualdad entre hombres y mujeres no iban dirigidas estas líneas. A aquellos que se ven amenazados por la figura de una mujer que triunfa, a aquellos que sienten que no hay derecho a la discriminación positiva, a quién no cree en la política de cupos para garantizar una representación femenina en los órganos de gobierno de las organizaciones… a ellos es a quién dirijo mi relato. Y les pido que piensen en sus madres, en sus abuelas, en sus hermanas, en las hermanas de sus padres, en sus hijas, en sus amigas, en las mujeres de sus amigos, en las esposas de sus hermanos, en sus compañeras de trabajo. Y les pido que pongan cara al sexo femenino, que pongan cara a la injusticia, que pongan cara al atentado que la historia ha hecho y piensen en tantas y tantas injusticias que se han cometido sobre estas mujeres y sus antecesoras durante siglos, solo por el hecho de ser mujeres en un mundo donde las normas las hemos puesto, impuesto, los hombres.

Para ellos he escrito estas líneas. Para que abran sus ojos y oídos y lean y escuchen: ¡que el mundo ha cambiado!

Para que reflexionen en por qué debemos seguir hablando de igualdad en algo tan básico en la vida de las personas como tu sociedad musical, tu escuela de música y tu banda. Y para que se enseñen a defenderla.

Particularmente, en los puestos de representación que mi actividad me ha llevado a desempeñar, procuro que siempre me acompañen mujeres. Quién me conoce sabe que lucho y lucharé porque cada día ese número se incremente y su nivel en el escalafón sea cada vez más alto. Me gustaría ver el día en que una mujer pueda, en cualquier ámbito, alcanzar las más altas cotas de desempeño.

Por la igualdad, feliz 8 de marzo.

Pedro Rodríguez, Presidente de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana